No se muy bien como me he encontrado escuchando a Screaming Females. Si bien el punk (o post punk o llamarlo como queráis) que suelen practicar no es el tipo de música que más me gusta, este trío de Nueva Jersey me ha sorprendido. Para bien.
En realidad el plural sobra, ya que féminas que gritan, solo hay una llamada Marissa Paternoster. Que no os engañe su aspecto de preadolescente y sus apenas 150 cm, esta mujer se convierte en gigante cuando se cuelga su guitarra y le ponen un micrófono delante. Y como grita, como si fuera a vomitar un pulmón en cada estrofa. Y como toca la guitarra, como si hubiera hecho un trato con el mismísimo diablo. Sus solos son objeto de culto en la escena neoyorquina (incluidas leyendas sobre las manchas de sangre en su guitarra). Y además dibuja, ya que suyas son las ilustraciones de las portadas, las camisetas y los flyers. Una joya vaya.
Suyos son los riffs pegadizos que son seña de identidad del grupo. Ritmos poderosos, directos y sobre todo, honrados. Tienen ese encanto del sonido imperfecto, del Do It Yourself llevado a sus últimas consecuencias (Jarrett, el batería, además ejerce de manager del grupo), de músicos que disfrutan más sobre un escenario que en el estudio de grabación.
Están a punto de sacar nuevo disco, Power Move, anunciado para abril y que se suma a los dos anteriores. Y todo hace indicar que será el salto de calidad definitivo. Por desgracia, sigo sin poder compartir música en mp3, por lo que de momento tendréis que conformaros con muestras de trabajos anteriores.
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